GEO vs SEO: en qué se diferencian y por qué tu negocio necesita trabajar los dos

Durante años, cuando hablábamos de conseguir visibilidad orgánica, prácticamente toda la estrategia giraba alrededor de Google y otros buscadores.

Ahora tenemos un escenario más amplio.

Una persona puede buscar una empresa en Google, pero también puede preguntar a ChatGPT qué proveedores existen para solucionar un problema, utilizar Perplexity para investigar diferentes alternativas o recurrir a Gemini para comparar productos.

Esto ha hecho que aparezcan conceptos como GEO (Generative Engine Optimization), utilizado para referirse al trabajo orientado a mejorar la presencia de una empresa o sus contenidos dentro de sistemas generativos.

Pero aquí aparece una duda bastante lógica: ¿el GEO es realmente algo diferente del SEO? ¿Tenemos que desarrollar dos estrategias independientes?

No exactamente.

Existen diferencias importantes entre aparecer en Google y conseguir presencia dentro de una respuesta generada por inteligencia artificial, pero también comparten buena parte de la base sobre la que trabajamos.

Por eso, más que sustituir el SEO por GEO, tiene sentido entender cómo está cambiando la forma de buscar información y adaptar nuestra estrategia de visibilidad a estos nuevos entornos.

¿Quieres mejorar tu visibilidad en Google y en inteligencias artificiales?

En Sloumo trabajamos el posicionamiento SEO teniendo en cuenta también cómo aparece una empresa en herramientas como ChatGPT, Gemini o Perplexity.

Analizar mi estrategia

Qué es el SEO

El SEO (Search Engine Optimization) engloba las acciones destinadas a mejorar la visibilidad orgánica de una web en buscadores como Google o Bing.

Imagina que tenemos una empresa especializada en aislamiento acústico. Podemos analizar qué buscan sus potenciales clientes y descubrir consultas relacionadas con “aislamiento acústico vivienda”, “paneles acústicos para oficinas” o problemas concretos de ruido.

A partir de ahí podemos desarrollar páginas y contenidos que respondan a esas necesidades e intentar conseguir visibilidad cuando alguien realiza esas búsquedas.

Para conseguirlo, el trabajo SEO puede abarcar diferentes áreas:

  • SEO técnico: facilitar que los buscadores puedan rastrear, interpretar e indexar correctamente la web.
  • Arquitectura: organizar las páginas según los productos, servicios y búsquedas que queremos trabajar.
  • Contenido: desarrollar información útil y relacionada con las necesidades de los usuarios.
  • Autoridad: conseguir enlaces, menciones y referencias relevantes fuera de nuestra propia web.
  • SEO local: cuando corresponde, trabajar la presencia de la empresa en búsquedas geolocalizadas y Google Maps.

Después podemos medir impresiones, posiciones, clics, tráfico y, sobre todo, qué oportunidades comerciales está generando esa visibilidad.

Qué es el GEO

GEO son las siglas de Generative Engine Optimization. El término se utiliza para describir el trabajo orientado a mejorar la presencia de una marca, empresa o contenido dentro de respuestas generadas mediante inteligencia artificial.

Aquí entrarían herramientas como ChatGPT, Gemini, Perplexity o Copilot, además de las experiencias generativas que los propios buscadores están incorporando.

La diferencia más evidente respecto al SEO tradicional está en cómo recibe la información el usuario.

En Google podemos realizar una búsqueda y encontrar diferentes resultados entre los que elegir. En un asistente de inteligencia artificial podemos formular una pregunta mucho más desarrollada y recibir directamente una respuesta construida a partir de diferentes fuentes o conocimientos disponibles para el sistema.

Por ejemplo, en lugar de buscar diferentes términos relacionados con proveedores de paneles acústicos, alguien podría preguntar:

“¿Qué empresas españolas fabrican paneles acústicos de madera para oficinas y cuál podría ser adecuada para un proyecto de grandes dimensiones?”

La herramienta puede responder mencionando diferentes empresas, explicando sus características y, dependiendo del sistema y de la consulta, mostrando fuentes o enlaces.

Para una marca aparece, por tanto, una nueva pregunta: ¿estamos presentes cuando nuestros potenciales clientes realizan este tipo de consultas?

GEO vs SEO: cuál es realmente la diferencia

La diferencia no está simplemente en optimizar para Google o para ChatGPT.

Cambia principalmente el entorno en el que queremos conseguir visibilidad, la forma en la que el usuario consulta la información y cómo podemos medir nuestra presencia.

Aspecto SEO GEO
Objetivo Conseguir visibilidad orgánica en buscadores Conseguir presencia dentro de respuestas generadas mediante IA
Forma de búsqueda Consultas y palabras clave Preguntas y conversaciones que pueden ser mucho más específicas
Resultado Resultados orgánicos, imágenes, vídeos, resultados locales y otros formatos Respuestas generadas que pueden incluir marcas, información, fuentes y enlaces
Medición Impresiones, posiciones, clics, tráfico y conversiones Menciones, contexto, fuentes, tráfico referido y evolución sobre un conjunto de consultas
Herramientas Search Console, Analytics y herramientas SEO Seguimiento de prompts, herramientas de visibilidad en IA y analítica

Sin embargo, esta tabla puede dar la impresión de que tenemos dos estrategias completamente separadas.

Y en la práctica no tiene por qué ser así.

SEO y GEO comparten buena parte de la base

Supongamos que queremos mejorar la presencia de una empresa tanto en Google como en herramientas de inteligencia artificial.

¿Tendríamos que crear una web para Google y otra diferente para ChatGPT?

Evidentemente, no.

Seguimos necesitando que la empresa explique correctamente qué hace, que sus productos o servicios tengan información suficiente, que la web tenga una estructura comprensible y que exista una presencia real de la marca fuera de su propio dominio.

Por ejemplo, desarrollar una página completa sobre un servicio puede ayudarnos a trabajar búsquedas relacionadas con ese servicio en Google y, al mismo tiempo, aumentar la información pública disponible sobre esa especialización.

Lo mismo ocurre con la presencia externa. Si una empresa aparece en asociaciones sectoriales, directorios relevantes, medios especializados, webs de colaboradores o publicaciones relacionadas con su actividad, estamos construyendo una presencia digital que no depende exclusivamente de lo que la propia empresa dice sobre sí misma.

Esto no significa que hacer SEO garantice aparecer en ChatGPT ni que los sistemas generativos utilicen exactamente los mismos criterios que Google.

Significa que una presencia digital bien construida nos proporciona una base sobre la que podemos trabajar ambos espacios.

Entonces, ¿qué cambia con la inteligencia artificial?

Principalmente cambia la forma en la que podemos ser descubiertos.

En SEO estamos acostumbrados a estudiar palabras clave. Analizamos qué busca una persona, qué resultados aparecen y qué página deberíamos trabajar para intentar conseguir visibilidad.

En inteligencia artificial las consultas pueden ser mucho más largas y específicas.

Un usuario puede preguntar:

  • Qué empresas ofrecen un determinado servicio.
  • Qué alternativas existen para solucionar un problema concreto.
  • Qué diferencias hay entre varios productos.
  • Qué proveedor puede adaptarse mejor a determinadas características.
  • Qué empresa está especializada en un sector o aplicación específica.

Esto hace que no nos interese únicamente aparecer para el nombre genérico de nuestro servicio.

También necesitamos que exista información suficiente para entender qué hacemos, en qué estamos especializados, para quién trabajamos y qué características nos diferencian.

Cómo saber si tu empresa aparece en ChatGPT, Gemini o Perplexity

Antes de empezar a modificar la web, podemos analizar nuestra situación actual.

Una forma de hacerlo consiste en definir un conjunto de consultas que podrían realizar nuestros potenciales clientes y comprobar qué respuestas ofrecen diferentes herramientas.

Por ejemplo, si somos una empresa especializada en paneles acústicos, podemos analizar consultas relacionadas con fabricantes, tipos de paneles, aplicaciones, materiales o necesidades concretas de un proyecto.

A partir de ahí podemos registrar:

  • Qué empresas aparecen.
  • Si nuestra marca es mencionada.
  • Con qué frecuencia aparece dentro de la muestra analizada.
  • Cómo se describe nuestra empresa.
  • Qué competidores aparecen.
  • Qué fuentes se muestran cuando son identificables.
  • Qué características parecen asociarse a cada marca.

También merece la pena realizar consultas directamente relacionadas con nuestra propia empresa.

Podemos comprobar si el sistema identifica correctamente qué hacemos, dónde trabajamos, cuáles son nuestros principales servicios y qué información utiliza para describirnos.

Esto puede permitirnos detectar información incompleta, desactualizada o directamente incorrecta.

No existe una posición 1 en ChatGPT

Aquí encontramos una diferencia importante respecto al seguimiento SEO.

En Google podemos comprobar que una URL aparece, por ejemplo, en una determinada posición para una consulta concreta.

En una herramienta generativa el resultado puede variar.

La respuesta puede depender de cómo formulamos la pregunta, del contexto de la conversación, del sistema utilizado, del momento de la consulta y de otros factores.

Por eso no deberíamos interpretar que aparecer en cinco de diez pruebas significa que tenemos exactamente un 50 % de visibilidad en todas las consultas reales realizadas por los usuarios.

Lo que estamos obteniendo es una muestra que nos permite comparar, detectar patrones y seguir una evolución.

Esta limitación es importante porque la medición de la visibilidad en inteligencia artificial todavía es menos completa que la que tenemos disponible en SEO.

Qué podemos trabajar para mejorar nuestra presencia en inteligencias artificiales

No existe una fórmula que garantice que ChatGPT, Gemini o cualquier otra herramienta vaya a recomendar una empresa.

Tampoco tendría sentido crear cientos de textos simplemente pensando en “optimizar para ChatGPT”.

Lo que sí podemos hacer es mejorar la información y la presencia digital que existe alrededor de nuestro negocio.

1. Explicar claramente qué hace la empresa

Parece básico, pero muchas webs no lo hacen especialmente bien.

Entramos en la página de inicio y encontramos mensajes como “innovación que transforma”, “soluciones para el futuro” o “llevamos tu negocio al siguiente nivel”, pero cuesta entender qué vende realmente la empresa.

Tenemos que explicar de forma concreta nuestros productos, servicios, sectores, aplicaciones, ubicación cuando sea relevante y principales áreas de especialización.

2. Desarrollar suficientemente nuestros productos y servicios

Si una línea de negocio es importante, debería existir información suficiente sobre ella.

Esto puede implicar crear páginas específicas para determinados servicios, categorías, productos, sectores o aplicaciones cuando realmente tengan sentido dentro de la arquitectura.

No se trata de crear una URL para cualquier variante posible, sino de construir una estructura que represente correctamente lo que hace la empresa.

3. Responder las preguntas que realmente tienen nuestros clientes

Las dudas comerciales son una fuente especialmente útil para crear contenido.

Podemos hablar con el equipo comercial y detectar qué preguntan los clientes antes de comprar: precios, diferencias entre soluciones, materiales, compatibilidades, plazos, mantenimiento, aplicaciones o cualquier otra cuestión relevante.

Estas preguntas pueden convertirse en apartados dentro de las páginas comerciales, contenidos independientes o preguntas frecuentes cuando realmente aporten información.

No necesitamos convertir toda la web en un enorme FAQ. Necesitamos responder bien a las preguntas relacionadas con nuestro negocio.

4. Construir una especialización temática

Si queremos que nuestra empresa sea reconocida dentro de una temática, la web debería demostrar que realmente tenemos conocimiento sobre ella.

Una empresa especializada en aislamiento acústico, por ejemplo, puede desarrollar información sobre materiales, instalación, aplicaciones, normativa, problemas habituales, proyectos y diferentes soluciones.

La idea no es publicar contenido continuamente por obligación, sino construir progresivamente una cobertura útil alrededor de las áreas que queremos relacionar con nuestra marca.

5. Trabajar lo que existe fuera de nuestra web

Una empresa no existe únicamente dentro de su dominio.

También puede aparecer en medios de comunicación, asociaciones profesionales, directorios especializados, webs de distribuidores, colaboradores, clientes, plataformas sectoriales, perfiles empresariales y muchas otras fuentes.

Trabajar esta presencia externa ya forma parte de muchas estrategias SEO y adquiere todavía más interés cuando queremos entender cómo se representa nuestra marca en diferentes sistemas de información.

El objetivo no debería ser conseguir menciones en cualquier web, sino estar presente en lugares que tengan una relación real con nuestra actividad.

6. Facilitar la interpretación técnica de la web

La parte técnica continúa siendo importante.

Tenemos que facilitar el rastreo e indexación de la información que queremos hacer pública, mantener una arquitectura comprensible y utilizar correctamente elementos como el enlazado interno.

También podemos implementar datos estructurados cuando correspondan para describir de forma explícita elementos como una organización, un negocio local, un producto o un artículo.

Pero conviene dejar clara una cosa: añadir datos estructurados no garantiza que una empresa vaya a aparecer en respuestas generadas mediante inteligencia artificial.

Son una pieza más dentro de una presencia digital mucho más amplia.

Cómo medir la visibilidad en inteligencia artificial

Esta es probablemente una de las partes más complicadas actualmente.

Para SEO tenemos Google Search Console, que nos permite conocer impresiones, clics, consultas y páginas. Para la visibilidad en herramientas generativas no tenemos un sistema equivalente que centralice todas las apariciones de nuestra empresa.

Por eso tenemos que combinar diferentes métodos.

Seguimiento de consultas

Podemos seleccionar un conjunto de prompts relacionados con el negocio y repetir periódicamente el análisis para comprobar cómo evoluciona nuestra presencia frente a diferentes competidores.

Como hemos explicado anteriormente, estos resultados deben interpretarse como una muestra y no como una representación exacta de todas las respuestas que reciben los usuarios.

Tráfico procedente de herramientas de IA

También podemos utilizar la analítica web para identificar visitas que llegan desde determinados asistentes cuando la información de referencia está disponible.

Esto nos permite conocer qué usuarios terminan llegando a nuestra web y qué hacen posteriormente.

Pero existe una limitación evidente: solo estamos midiendo a quienes hacen clic. Una persona puede descubrir nuestra empresa mediante una respuesta generativa y no visitar nuestra web en ese mismo momento.

Preguntar directamente al cliente

Una solución bastante sencilla consiste en incorporar dentro del proceso comercial una pregunta como “¿Cómo nos has conocido?”.

Puede ayudarnos a descubrir clientes que mencionan ChatGPT u otras herramientas y que difícilmente habríamos identificado únicamente mediante Analytics.

No es una medición perfecta, pero aporta información complementaria.

¿Necesitas realmente una estrategia GEO independiente?

En muchos proyectos, especialmente en pequeñas y medianas empresas, nosotros no empezaría separando SEO y GEO en dos servicios completamente independientes.

Si la web tiene una mala arquitectura, apenas explica sus servicios, no tiene autoridad, no aparece correctamente en Google y existe poca información externa sobre la empresa, probablemente tengamos prioridades bastante claras antes de preocuparnos por crear una estrategia específica para cada herramienta de inteligencia artificial.

Primero construiríamos una presencia digital sólida.

Después incorporaríamos el análisis de inteligencia artificial dentro de esa estrategia: qué consultas nos interesan, dónde aparecemos, qué competidores tienen mayor presencia, qué fuentes encontramos y qué información falta alrededor de nuestra empresa.

En proyectos con una presencia digital más desarrollada sí puede tener sentido dedicar más recursos a monitorizar específicamente este nuevo entorno.

Entonces, ¿tu negocio necesita SEO, GEO o los dos?

Más que elegir entre SEO y GEO, la pregunta que nos haríamos es: ¿dónde buscan información nuestros potenciales clientes y qué presencia tenemos actualmente en esos espacios?

Google continúa siendo un canal fundamental para multitud de negocios. Al mismo tiempo, ChatGPT, Gemini, Perplexity y otras herramientas están incorporándose a la forma en la que las personas investigan problemas, comparan soluciones y descubren empresas.

Por eso tiene sentido trabajar una estrategia de visibilidad más amplia.

La base sigue pasando por tener una web bien estructurada, explicar correctamente nuestros servicios, crear información útil, demostrar nuestra especialización y construir una presencia relevante fuera de nuestro propio dominio.

Después podemos analizar cómo se traslada esa presencia a las diferentes herramientas de inteligencia artificial y qué nuevas oportunidades aparecen.

No necesitamos abandonar el SEO para empezar de cero con el GEO. Necesitamos ampliar la forma en la que entendemos la visibilidad orgánica.

¿Quieres analizar tu visibilidad en Google y en inteligencias artificiales?

En Sloumo podemos estudiar cómo aparece actualmente tu empresa en buscadores y herramientas generativas, analizar a tus competidores y definir qué acciones tiene sentido priorizar.

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