Si te has hecho esta pregunta, estás en el camino adecuado.
Y además, partes con ventaja frente a muchas empresas que hacen SEO improvisando.
Sin haber reflexionado sobre qué quieren conseguir y cómo.
En Sloumo vemos a menudo proyectos que quieren resultados sin una base clara, cuando precisamente la estrategia es lo que marca la diferencia a medio y largo plazo.
En este artículo vamos a ver qué factores se deberían considerar al definir una estrategia SEO y cómo abordarla.
¿Qué es una estrategia SEO?
Una estrategia SEO es, en esencia, un plan de acción.
Se construye a partir de un análisis previo del estado de tu web en Google (si ya está activa) y del mercado en el que quieres posicionarte.
No es lo mismo empezar a trabajar el seo de una web nueva, sin tráfico y con palabras clave objetivo muy competidas, que en un dominio que ya tiene visibilidad y se mueve en un entorno menos saturado:
- En el primer caso, los resultados llegarán más tarde.
- En el segundo, el crecimiento puede ser más rápido y eficiente, con una inversión menor.
Factores a tener en cuenta para determinar la estrategia SEO más adecuada
Recursos competitivos
Este punto es clave, porque puede ocurrir que quieras posicionarte para búsquedas donde lo vas a tener complicado desde el inicio.
No porque el SEO no funcione, sino porque hay elementos indispensables que tu competencia sí tiene y tú no.
Por ejemplo, piensa en un dentista que cuenta con una clínica física en Valencia y quiere expandirse a otras ciudades de España, como Zaragoza. Si no tiene una clínica abierta allí, va a ser muy difícil aparecer en los resultados locales, principalmente porque no dispondrá de una ficha de Google en esa ubicación.
Y no solo por eso. Tampoco contará con:
- Fotos reales de la clínica.
- Imágenes del equipo trabajando.
- Opiniones de pacientes satisfechos.
- Señales de confianza asociadas a un servicio claramente local.
Todos estos factores son especialmente importantes en servicios eminentemente locales, donde la confianza juega un papel decisivo y no se puede “simular” fácilmente.
Notoriedad de tu marca
Es posible que, aunque empieces una web desde cero, ya exista gente que busque directamente tu marca.
Esto es un valor diferencial importante.
Google empieza a recibir señales desde el primer momento, como:
- Usuarios que visitan tu web de forma directa.
- Personas que acceden a tu ficha de Google.
- Búsquedas de marca o del dominio.
Este factor también es muy positivo de cara a las inteligencias artificiales. No solo se fijan en artículos o contenidos aislados, sino en la fortaleza de entidades y organizaciones que muestran actividad real y transmiten confianza.
Necesidad de búsqueda objetivo
Hoy en día, las SERPs de Google son muy distintas a las de hace unos años. Imágenes, preguntas frecuentes, vídeos, resultados enriquecidos y el propio AI mode compiten por la atención del usuario.
Con este contexto, conseguir el clic orgánico no siempre es sencillo.
Por eso es fundamental analizar qué tipos de bloques se están llevando realmente los clics y valorar si tienes, o puedes crear, el formato de contenido adecuado para aparecer en ellos. No basta con querer posicionar una keyword. Hay que entender cómo Google decide mostrar esa información.
Un ejemplo muy claro son los tutoriales de “cómo hacer” algo.
Imagina un proyecto en el que vendes suelo SPC y quieres posicionar búsquedas como cómo instalar suelo SPC click. Si introduces esa consulta en Google, verás que los resultados están dominados principalmente por vídeos de YouTube.
En ese caso, la decisión es clara. O creas un vídeo explicativo adaptado a ese formato, o intentar posicionar únicamente con un artículo de blog lo tendrás bastante complicado. Aquí el SEO no va de insistir, sino de adaptarse a lo que el buscador y el usuario están pidiendo.
Competencia
Este es uno de los factores más relevantes a la hora de definir una estrategia SEO.
Antes de analizar a la competencia, es fundamental entender por qué tipos de búsquedas vas a tener que competir y con qué actores del mercado.
Si eres una empresa de colchones, por ejemplo, la competencia directa estará formada por grandes marcas del sector y dominios muy consolidados. En ese escenario, intentar posicionarse por las búsquedas más genéricas resulta complicado.
Entonces, ¿qué es lo que lleva funcionando en SEO desde hace muchos años?
Especializarse.
O, si no te nichas del todo, al menos priorizar dentro de tu estrategia aquellas búsquedas donde exista margen real para superar a la competencia.
- Puedes optar por un enfoque muy concreto, como una web centrada exclusivamente en la ley de segunda oportunidad. Al acotar el nicho, la competencia se reduce y es más fácil construir autoridad.
- O puedes ser una empresa más generalista, como una consultoría estratégica, pero con una especialización clara, por ejemplo en protección de datos. En este caso, identificar búsquedas que la competencia no esté resolviendo bien y trabajar poco a poco ese posicionamiento suele dar muy buenos resultados. A partir de ahí, es más sencillo ganar notoriedad en nichos cercanos, como recursos humanos o administración de empresas.
Este enfoque funciona especialmente bien cuando el servicio detrás del posicionamiento es de calidad. Google acaba detectando señales claras: usuarios que vuelven, mayor tiempo de permanencia, más reseñas en la ficha de Google y un reconocimiento progresivo de la marca.
Una estrategia SEO pensada para crecer
Crear una estrategia SEO no consiste en aplicar recetas genéricas, sino en entender el contexto de cada proyecto y tomar decisiones con sentido.
El objetivo final no es solo posicionar, sino lograr que una persona que no te conocía termine contactando contigo porque has sabido responder mejor que nadie a su necesidad.
Ahí es donde el SEO deja de ser técnico y empieza a ser realmente rentable.




