¿Cómo escribir para seo​?

Escribir para SEO no significa redactar de una forma especial para Google.

Tampoco consiste en repetir una palabra clave un determinado número de veces, alcanzar una extensión concreta o seguir todas las recomendaciones de una herramienta.

El trabajo empieza antes de escribir.

Hay que decidir qué búsqueda queremos trabajar, qué espera encontrar la persona que la realiza y si realmente tiene sentido para nuestro negocio conseguir visibilidad para ella.

A partir de ahí, el objetivo es crear un contenido que responda correctamente a esa necesidad y estructurarlo de forma que tanto el usuario como Google puedan entenderlo con facilidad.

¿Tu web no está captando clientes desde Google?

Analizamos qué búsquedas pueden generar oportunidades para tu negocio y qué necesitas mejorar para ganar visibilidad.

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Qué significa escribir para SEO

Podemos entender la redacción SEO como la creación de contenidos pensados para responder a búsquedas que realizan los usuarios en Google y otros buscadores.

La principal diferencia respecto a escribir un contenido sin una estrategia previa es que aquí sabemos qué oportunidad queremos trabajar.

Por ejemplo, una empresa especializada en suelos puede publicar un artículo sobre las diferencias entre un suelo SPC y un suelo LVT porque sabe que existen personas buscando esa comparación antes de elegir qué producto comprar.

Si el contenido consigue posicionarse, la empresa puede recibir visitas de forma recurrente sin tener que promocionar individualmente el artículo cada vez que quiera conseguir nuevos lectores.

Pero conseguir tráfico no debería ser el único objetivo.

Una buena estrategia de contenidos busca conectar las búsquedas que realizan los usuarios con los productos o servicios que ofrece el negocio.

Por eso, antes de redactar debemos hacernos tres preguntas:

  • ¿Qué está buscando realmente el usuario?
  • ¿Podemos aportar una respuesta suficientemente útil?
  • ¿Tiene sentido para nuestro negocio atraer a esa persona?

Si las tres respuestas son afirmativas, probablemente tengamos una buena oportunidad de contenido.

Elige temas que tengan sentido para tu negocio

Uno de los errores más habituales al crear una estrategia de contenidos es seleccionar los temas únicamente por su volumen de búsquedas.

Una palabra clave puede recibir miles de búsquedas mensuales y, aun así, aportar muy poco a un negocio.

También puede ocurrir lo contrario: una búsqueda con un volumen mucho menor puede atraer a usuarios mucho más próximos a contratar un servicio o comprar un producto.

Por eso, cuando analizamos posibles contenidos tenemos en cuenta varios aspectos.

  • La relación de la búsqueda con los productos o servicios del negocio.
  • El tipo de usuario que realiza esa consulta.
  • Las páginas que actualmente aparecen en los primeros resultados.
  • La calidad y profundidad de esos contenidos.
  • La dificultad que puede tener nuestra web para competir por esa búsqueda.

Esto es especialmente importante cuando trabajamos con una web nueva o con poca visibilidad.

Intentar competir desde el principio por los términos más amplios de un sector puede requerir mucho tiempo y recursos. En determinados proyectos resulta más interesante empezar trabajando búsquedas más específicas en las que exista una oportunidad más clara.

Un ejemplo real

Es una estrategia que hemos aplicado en demesoluciones360.es.

Cuando empezamos a trabajar el proyecto, la web apenas recibía tráfico orgánico. En lugar de seleccionar contenidos únicamente por el número de búsquedas, buscamos temas relacionados con sus servicios en los que considerábamos que existía margen para conseguir visibilidad.

Analizamos qué páginas estaban posicionadas, cómo respondían a la búsqueda y qué podíamos aportar para crear un contenido más útil.

Con el tiempo, la web ha ido aumentando su tráfico orgánico y diferentes contenidos han empezado a generar visitas desde Google.

La idea detrás de este trabajo es sencilla: no buscamos tráfico por conseguir tráfico, sino visibilidad en temas que puedan acercarnos al público que interesa al negocio.

Analiza la intención de búsqueda antes de escribir

Una vez elegido el tema, el siguiente paso es entender qué quiere encontrar la persona que realiza esa búsqueda.

Es lo que en SEO denominamos intención de búsqueda.

Imagina que alguien busca:

«precio suelo SPC»

Probablemente quiera conocer cuánto cuesta este tipo de suelo, qué puede hacer variar su precio y tener alguna referencia que le permita calcular aproximadamente su presupuesto.

Podemos redactar un artículo excelente sobre qué es un suelo SPC, su composición y sus ventajas. Pero si apenas hablamos de precios, no estaremos respondiendo correctamente a la búsqueda.

Antes de redactar, resulta útil analizar los resultados actuales de Google.

Podemos comprobar si aparecen artículos, categorías de producto, páginas de servicio, vídeos, comparativas o cualquier otro formato.

Esto nos ayuda a entender qué tipo de respuesta parece encajar mejor con esa consulta.

No se trata de copiar las páginas que ya están posicionadas.

El objetivo es utilizarlas como referencia para comprender qué información espera encontrar el usuario y, a partir de ahí, decidir cómo podemos ofrecer una respuesta mejor.

Define la estructura antes de empezar a redactar

Una vez sabemos qué queremos responder, recomendamos preparar una estructura básica del contenido.

No hace falta desarrollar todavía todo el texto.

Podemos empezar definiendo el H1 y los principales H2 y H3 que necesitaremos para desarrollar el tema.

Por ejemplo, si vamos a publicar una guía sobre cómo elegir un suelo SPC, podríamos plantear apartados como:

  • Qué grosor elegir para un suelo SPC.
  • Qué resistencia debería tener.
  • Qué sistema de instalación elegir.
  • Cuánto cuesta un suelo SPC.
  • Qué mantenimiento necesita.

Esta estructura tiene dos ventajas.

Por un lado, facilita que el usuario pueda localizar rápidamente la información que necesita.

Por otro, ayuda a organizar correctamente los diferentes temas que estamos desarrollando dentro de la página.

Intentamos evitar encabezados excesivamente genéricos como «Otros aspectos», «Más información» o «Ten esto en cuenta» cuando podemos utilizar uno que explique con mayor precisión qué encontrará el usuario en ese apartado.

Utiliza la palabra clave principal con naturalidad

La palabra clave que hemos seleccionado nos sirve para definir el tema principal del contenido, pero no debería condicionar toda nuestra forma de escribir.

No existe un número concreto de veces que tengamos que repetirla.

Tampoco necesitamos introducirla de forma exacta en todos los encabezados.

Si desarrollamos correctamente un tema, lo normal es que aparezcan de manera natural diferentes términos relacionados.

En un artículo sobre paneles acústicos, por ejemplo, probablemente terminaremos hablando de absorción acústica, reverberación, ruido, paredes, techos o diferentes materiales.

Las herramientas SEO pueden ayudarnos a detectar conceptos que otros contenidos están tratando y que quizá nosotros no habíamos contemplado.

Pero deberían servir como apoyo.

La prioridad sigue siendo crear un texto natural, preciso y útil para la persona que lo está leyendo.

Aporta información que no pueda encontrarse igual en cualquier otra web

Este es uno de los puntos que más valor puede aportar a un contenido.

Si para redactar un artículo simplemente recopilamos información de las páginas que ya aparecen en Google, es probable que terminemos publicando una versión muy similar de lo que ya existe.

Cuando conocemos el tema sobre el que estamos escribiendo, podemos aportar algo diferente.

Experiencias reales, ejemplos, problemas habituales, fotografías propias, comparativas, datos internos o recomendaciones basadas en situaciones que hemos encontrado trabajando pueden mejorar considerablemente el contenido.

Imaginemos una empresa de reformas que publica un artículo sobre cuánto cuesta reformar una vivienda.

Además de proporcionar unos precios orientativos, puede explicar qué partidas suelen encarecer el presupuesto, qué imprevistos aparecen con mayor frecuencia o qué decisiones permiten ajustar el coste.

Esa información procede de la experiencia de la empresa y aporta una perspectiva que no se consigue simplemente recopilando información de otras páginas.

Además, permite que el usuario conozca mejor cómo trabaja la empresa antes incluso de ponerse en contacto con ella.

No existe una extensión ideal para un contenido SEO

Durante años se han utilizado referencias como 750, 1.000, 1.500 o 2.000 palabras para determinar cuánto debería medir un artículo.

No recomendamos trabajar de esta forma.

La extensión debería depender de la información necesaria para responder correctamente a la búsqueda.

Hay consultas muy concretas que pueden resolverse con un contenido relativamente breve.

Otras necesitan explicar diferentes situaciones, incluir ejemplos, responder preguntas relacionadas o comparar varias alternativas.

En esos casos será normal que el artículo sea considerablemente más extenso.

No añadimos texto simplemente para alcanzar un número determinado de palabras.

Si el usuario ya tiene la respuesta que necesita, seguir alargando el contenido puede incluso empeorar su lectura.

Trabaja el enlazado interno mientras redactas

Un artículo no debería funcionar como una página completamente independiente del resto de la web.

Mientras redactamos podemos identificar oportunidades para enlazar otros contenidos, categorías, productos o servicios relacionados.

Por ejemplo, si una tienda publica una guía sobre cómo elegir un suelo SPC, puede enlazar hacia:

  • Su categoría de suelos SPC.
  • Una comparativa entre SPC y LVT.
  • Una guía sobre instalación.
  • Los productos concretos que tengan relación con el contenido.

Esto facilita que el usuario pueda seguir profundizando en el tema y ayuda a conectar las diferentes páginas relacionadas de la web.

También permite que un contenido informativo pueda acercar progresivamente al usuario hacia páginas más comerciales.

Piensa qué quieres que haga el usuario después de leer

Si estamos creando contenidos para una empresa, el posicionamiento debería estar conectado con algún objetivo de negocio.

No todos los artículos tienen que generar una venta directa.

Pero sí podemos pensar qué siguiente paso tendría sentido ofrecer.

Dependiendo del contenido, puede ser:

  • Consultar una categoría de productos.
  • Solicitar un presupuesto.
  • Reservar una cita.
  • Conocer un servicio.
  • Leer otro contenido relacionado.

Las llamadas a la acción pueden incorporarse en diferentes puntos del artículo siempre que resulten naturales dentro de la lectura.

No existe una ubicación que funcione igual para todos los contenidos.

Qué aspectos no deberían condicionar tu forma de escribir

Las herramientas SEO pueden ser muy útiles, pero también pueden hacer que dediquemos demasiado tiempo a optimizaciones que tienen poca importancia frente a la calidad general del contenido.

Hay algunos aspectos con los que no recomendamos obsesionarse.

Tener todos los indicadores de Yoast SEO en verde

Yoast puede servir como referencia para detectar determinados aspectos básicos de optimización.

Pero conseguir que todos sus indicadores aparezcan en verde no significa que un contenido vaya a posicionarse.

Del mismo modo, tener algún indicador en naranja no significa necesariamente que exista un problema.

No modificaríamos un texto natural y bien planteado únicamente para conseguir una mejor puntuación dentro del plugin.

Repetir la palabra clave un número concreto de veces

No recomendamos establecer una cantidad mínima de repeticiones.

Utiliza la palabra clave principal y sus variantes cuando tengan sentido dentro del texto.

Si necesitas forzar una frase para introducirla, probablemente no sea necesario hacerlo.

Utilizar negritas únicamente para las palabras clave

Las negritas son un recurso de lectura.

Las utilizamos para destacar conceptos, conclusiones o información que queremos que el usuario pueda identificar rápidamente.

No es necesario marcar sistemáticamente las palabras clave.

Dedicar demasiado tiempo a la meta description

Conviene redactar una meta description que describa correctamente el contenido y pueda resultar atractiva cuando se muestre en Google.

Pero Google puede utilizar otros fragmentos de la página dependiendo de la búsqueda realizada.

Por eso, la trabajamos, pero no la convertiríamos en una de las tareas principales de la redacción.

Forzar palabras clave en las imágenes

Las imágenes también deberían estar correctamente optimizadas, especialmente cuando tienen importancia dentro del contenido.

El nombre del archivo puede ser descriptivo y el atributo ALT debería explicar adecuadamente qué aparece en la imagen cuando sea necesario.

No recomendamos utilizar exactamente la misma palabra clave en todas ellas simplemente por intentar mejorar el posicionamiento.

Publicar el contenido no significa terminar el trabajo

Una de las ventajas del SEO es que podemos obtener información real sobre cómo está respondiendo Google al contenido.

Después de publicarlo y dejar pasar un periodo suficiente para empezar a obtener datos, Search Console puede mostrarnos las búsquedas por las que está apareciendo la página.

Esta información puede ayudarnos a detectar nuevas oportunidades.

Por ejemplo:

  • Una pregunta relacionada para la que estamos apareciendo pero que apenas hemos desarrollado.
  • Una búsqueda secundaria que está generando muchas impresiones.
  • Un apartado que podríamos ampliar.
  • Una página que empieza a acercarse a las primeras posiciones.

En lugar de considerar el contenido como algo terminado, podemos utilizar estos datos para seguir mejorándolo.

La inteligencia artificial puede ayudarte a redactar, pero no debería sustituir tu conocimiento

Actualmente podemos utilizar herramientas de inteligencia artificial para acelerar diferentes partes del proceso.

Pueden ayudarnos a ordenar información, proponer estructuras, detectar preguntas que quizá no habíamos contemplado o mejorar determinados fragmentos.

El problema aparece cuando todo el contenido depende de ellas.

Si simplemente generamos un artículo a partir de una palabra clave y lo publicamos sin revisarlo, es fácil terminar con un texto genérico y muy parecido a otros contenidos que ya existen.

Especialmente cuando hablamos de los servicios de una empresa, interesa que el contenido refleje su conocimiento real.

Por eso, una forma de trabajar que puede resultar útil es combinar ambas partes.

Podemos utilizar la inteligencia artificial para facilitar el proceso, pero incorporar después la experiencia, los ejemplos y el conocimiento de las personas que realmente trabajan en ese sector.

Entonces, ¿cómo escribimos un contenido para SEO?

El proceso que seguimos puede resumirse en varios pasos.

  1. Seleccionamos una búsqueda que tenga sentido para el negocio.
  2. Analizamos qué necesita encontrar la persona que la realiza.
  3. Definimos una estructura que permita responder al tema con claridad.
  4. Redactamos utilizando conocimiento y experiencia propios siempre que sea posible.
  5. Conectamos el contenido con otras páginas relevantes de la web.
  6. Definimos qué siguiente paso podemos ofrecer al usuario.
  7. Publicamos, medimos los resultados y mejoramos el contenido cuando los datos lo justifican.

La diferencia está en entender que la redacción SEO no consiste únicamente en optimizar un texto después de escribirlo.

La parte más importante ocurre antes: elegir correctamente qué contenido crear, para quién lo estamos creando y qué objetivo queremos conseguir con él.

¿Quieres mejorar los contenidos de tu web?

Si estás publicando contenidos pero no consigues aumentar la visibilidad de tu web o atraer potenciales clientes desde Google, podemos analizar qué estás trabajando y dónde puede estar el problema.

En Sloumo trabajamos desde la estrategia SEO hasta la planificación y optimización de los contenidos, priorizando las búsquedas que pueden tener mayor interés para cada negocio.

Cuéntanos tu proyecto y analizamos por dónde tendría sentido empezar.